lunes, 13 de agosto de 2007

Decálogo de Noche de Caridad

Todo esto que está escrito aquí lo respetamos incondicionalmente y ha resultado efectivo. Algo que aquí no está escrito pero que es bueno hacerlo es tratar de conocer el nombre de la gente y tratar de recordarlos para la próxima vez, esto hace que los personalicemos, que se sientan importantes, pasan a ser personas únicas y no del montón. Hay que abrazarlos y darles un beso al saludarlos, ya sabemos que a veces están sucios y huelen mal, una palmadita amistosa, una caricia afectiva, necesitan amor más que la comida.

No está en nuestras manos, lamentablemente, sacarlos de la calle, pero sí podemos incentivarlos a que cambien de vida, esto con el trato y a través del tiempo. El amor todo lo puede. Pero siempre tener en cuenta que es un trabajo muy lento, de años en algunos casos, en otros nada se puede hacer.

También, al salir, debemos ir vestidos lo más humildemente que podamos, y sin hacer ostentación de objetos de oro por ejemplo. Somos iguales, nos abajamos a su pobreza en todo sentido. Si están sentados, nos sentamos; si están parados permanecemos de pie; si ellos se mojan por la lluvia, nosotros también.

Decálogo:

Tener presente que el otro es Cristo, recordemos que en Mateo Jesús dice: "en la medida que lo hicieron con uno de estos más pequeños lo hicieron conmigo". Por esto en el otro no está Cristo, sino que es Cristo. ¿Y con qué Cristo nos encontramos?, con el Cristo sufriente, con el Cristo que en la cruz nos grita "tengo sed". Pero ¿sed de qué?, sed de ser escuchado, sed de contar su vida, sed de sentirse alguien, sed de tener un poco de dignidad, sed de ser único por un momento, sed de ser persona, sed de sentirse verdaderamente Hijo de Dios.

Por esto decimos que recibimos o vamos a buscar al Cristo sufriente para hacer carne lo que nos enseña Jesús "el que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre me recibe a mi".
Por esto mismo, también destacamos la actitud de la escucha: es decir poner la oreja para que el otro hable. No es tan importante lo que yo vaya a decir sino que tenga una actitud de amor, de amigo, hacia el otro. Así es que decimos que no vamos a "dar de comer", sino a escuchar y a acompañar a Cristo.

Después de esta breve introducción es importante tener en cuenta:
1- Recordar que vamos a charlar con la gente y no solamente a dar de comer.

2- Nos acercamos a todas las personas, no dejamos a nadie de lado.

3- Nunca ir solo, menos que menos las mujeres, siempre ir de a dos, por lo menos, pero con la venia del resto del grupo, es decir no cortarme. De la misma manera estar dispuesto a ir donde me necesiten.

4- Es importante que las personas no se sientan invadidas (ir cuatro a atender una sola persona). Si la persona está sentada no quedarme de pie mirando sino que tengo que ponerme a su altura, es decir sentarme (no olvidemos que Cristo siendo Dios se hizo hombre, siendo rico se hizo pobre, siendo grande se hizo pequeño, a Él imitamos).

5- Muchas veces nos vamos a encontrar con situaciones que nos sobrepasan (personas alcoholizadas, chicos drogados, gente que habla mal de otras que están en el mismo lugar, conversaciones impropias), por esto lo mejor es retirarse si veo que la situación se hace inmanejable, y si se trata de chusmerío callarme la boca o no consentir eso que se dice, somos testigos de Cristo.

6- Nunca y bajo ningún punto de vista preguntar porque está en la situación que está. Lo importante es que la gente descubra que uno es "incondicional". Nos dice Isaías: "Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed, pero Yo el Señor, les responderé: Yo, el Dios de Israel no los abandonaré". Por esto no preguntar nada.

7- No meterme o pretender que el grupo se meta en lugares peligrosos.

8- Damos de lo que todos llevamos. no ofrecer ninguna otra cosa que no estoy seguro que se las pueda dar. La gente está cansada del "manoseo" de golpear puertas y que les hagan dar vueltas como locos.

9- No tomar iniciativas de modo personal; es conveniente consultar antes con otras personas con experiencia, ya que cualquier decisión personal afecta al grupo o a la parroquia. Nunca vamos en nuestro nombre, sino en nombre de la Iglesia.

10- Rezar siempre con la gente, somos hombres y mujeres de fe. Nosotros nos vamos pero tiene que permanecer el Señor.

Sumate al equipo

Para unirte al grupo de Noche de caridad, acercate un domingo o un miércoles alrededor de las 21:15 hs en la parroquia, Rivadavia (6280) esq Pumacahua (tocar timbre de secretaría). Si querés podés venir con un familiar, amigo, vecino, conocido, o quien quieras.

Los únicos requisitos son ser mayor de 17 años y tener ganas de compartir un rato ameno con nuestros hermanos de la calle.

Como anticipamos en el post "Cómo ayudar", recuerden que en general los integrantes del equipo sólo realizamos una tarea, es decir, o preparamos viandas, o salimos a repartirlas. Sólo un día a la semana (un domingo o un miércoles). De modo tal que no es mucho tiempo el que perdemos por participar.


¿Cómo ayudar?

Desde ya que la mejor forma de ayudar es sumándote al equipo de voluntarios que los domingos y los miércoles preparan las viandas y salen a repartirlas por la calle.

Otra forma de colaborar es comprando las viandas que se venden a la salida de las misas.

También pueden acercarnos:
- leche en polvo
-cacao en polvo
- jugo concentrado (estilo Carioca)
- calditos (tipo Knorr)

Recuerden que en general los integrantes del equipo sólo realizamos una tarea, es decir, o preparamos viandas, o salimos a repartirlas. Sólo un día a la semana (un domingo o un miércoles). De modo tal que no es mucho tiempo el que perdemos por participar.

¿Qué es Noche de Caridad?

Noche de Caridad es un servicio gratuito que funciona en varias parroquias de la Capital Federal. Particularmente, desde la Parroquia Virgen Inmaculada de Lourdes, brindamos este servicio los días domingo y miércoles.

Básicamente lo que se hace es preparar viandas (bolsas con comida en porciones individuales), preparar algo de tomar (caldo, jugo y chocolatada) y salir a repartirlo a nuestros hermanos que duermen en la calle.

Cabe destacar que el espíritu de esta actividad es compartir la Palabra de Dios llevando el alimento como "excusa" para compartir una charla amena. También se busca llevar una palabra de aliento y transmitir el sentimiento de que somos todos hermanos iguales ante Dios más allá de las diferentes situaciones que vivimos. No olvidemos que vivir en la calle o en extrema pobreza debilita mucho la fe, las esperanzas y la moral.

Ninguno de nosotros recibe nada a cambio ni espera nada a cambio. Es una actividad voluntaria basada en el llamado de Jesús a ser sus discípulos y servidores.